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ITU durante el embarazo

Infecciones del tracto urinario (ITU) durante el embarazo

Las infecciones urinarias, también conocidas como infecciones del tracto urinario (ITU), pueden ocurrir durante toda la vida, incluso durante el embarazo, necesitando éstas un cuidado especial. Estas infecciones pueden ser perjudiciales y potencialmente plantean riesgos tanto para la persona embarazada como para el feto en desarrollo. Es esencial comprender las causas, los síntomas, los riesgos y los tratamientos disponibles para las infecciones urinarias durante el embarazo.

Causas de infecciones de orina durante el embarazo:

  1. Cambios hormonales: Durante el embarazo, las fluctuaciones hormonales pueden afectar el tracto urinario y hacerlo más susceptible a las infecciones.
  2. Cambios físicos: A medida que el útero se expande, puede ejercer presión sobre la vejiga, lo que dificulta el vaciado por completo, lo que aumenta el riesgo de crecimiento bacteriano.
  3. Inmunidad reducida: El embarazo causa cambios en el sistema inmunológico, lo que hace que las personas embarazadas sean más susceptibles a las infecciones bacterianas, incluidas las infecciones urinarias.
  4. Estancamiento urinario: Los cambios hormonales y físicos pueden conducir a un flujo de orina lento y a la acumulación de orina, proporcionando un ambiente ideal para que las bacterias se multipliquen.

¿Cuáles son los síntomas?

Los signos comunes a tener en cuenta pueden incluir:

  1. Micción frecuente
  2. Dolor o sensación de ardor al orinar
  3. Orina turbia y maloliente
  4. Sangre en la orina
  5. Dolor de espalda o dolor abdominal inferior
  6. Fiebre leve o escalofríos
  7. Cansancio y/o fatiga

Es crucial identificar los síntomas de las infecciones urinarias durante el embarazo con prontitud. Los síntomas de las infecciones urinarias durante el embarazo nunca deben ignorarse, ya que requieren una evaluación rápida y un tratamiento adecuado.

Riesgos de infecciones urinarias no tratadas durante el embarazo:

  1. Parto prematuro, lo que puede plantear riesgos significativos para la salud del bebé.
  2. Infección renal (pielonefritis). Las bacterias ascienden desde la vejiga por los uréteres hasta el riñón. Esta afección puede ser grave y puede requerir hospitalización.
  3. Presión arterial alta, como la preeclampsia.
  4. Bajo peso al nacer, ya que la infección puede afectar el crecimiento fetal adecuado.

Tratamiento de las infecciones urinarias durante el embarazo:

Si tienes síntomas de infección urinaria, debes acudir lo antes posible a tu centro de salud para que puedan establecer un diagnóstico y el tratamiento adecuado.

El diagnóstico se debería llevar a cabo por medio de un test sistemático de orina, el cual consiste en un análisis básico de orina en el que se mide el pH y la densidad de la orina, y se indica la presencia o no de sangre, glucosa, leucocitos, proteínas, nitritos y cuerpos cetónicos. Para recoger esa muestra se debe en un frasco estéril. La presencia de leucocitos en la orina es indicio de infección.

Además lo más recomendable sería realizar un urocultivo (prueba de laboratorio en la que se cultiva la orina con el objetivo de saber qué microorganismo es el que ha propiciado la infección urinaria) junto con un antibiograma (para determinar la susceptibilidad (sensibilidad o resistencia) de una bacteria a un grupo de antibióticos) y de esta manera asegurarse que el antibiótico que reciba la mujer embarazada es el adecuado para el tratamiento de su infección.

Los antibióticos que reciben las mujeres embarazadas con infecciones deben ser seguros tanto para la madre como para el feto en desarrollo y dependerá de la semana de embarazo.

Prevención de las infecciones urinarias durante el embarazo:

  1. Aumento de la ingesta de líquidos: Beber mucha agua puede ayudar a eliminar las bacterias del tracto urinario y promover la curación.
    1. ¿Cuánta? Entre 2 y 2,5 Litros al día. Lleva siempre una botella grande de agua contigo para no perder la cuenta.
  2. Buenas prácticas de higiene: Mantener una higiene adecuada, incluida la limpieza regular y exhaustiva del área genital, puede ayudar a prevenir la propagación de bacterias.
    1. Lavar la zona genital con un jabón adecuado. El pH vaginal, al igual que muchas otras cosas en tu cuerpo, también cambia. Es importante que elijas un jabón íntimo adecuado apto durante el embarazo. Por ejemplo CLX Intimate Hygiene cleansing gel. – Cumlaude Lab
  3. Orina con frecuencia: nunca te aguantes las ganas de ir al baño, vaciar la vejiga regularmente reduce las posibilidades de crecimiento bacterias. Siempre ve al baño justo antes de irte a dormir y en cuanto te levantes, ya que por la noche al disminuir la frecuencia con la que vas al baño, las bacterias tienen más tiempo de crecer.
  4. Evita los irritantes: no uses jabones fuertes, ni productos de higiene perfumados ni baños de burbujas.
  5. ¿Relaciones sexuales, puedes? Claro que sí, pero es recomendable que:
    1. Vayas al baño a vaciar la vejiga, para echar cualquier bacteria que pudieras tener
    2. Laves la zona genital, de adelante atrás (no te olvides el ano, la mayoría de las infecciones de orina son provocadas porque bacterias del tracto intestinal se “cuelan” por la uretra hasta la vejiga durante las relaciones sexuales)
    3. Disfruta del sexo
    4. Orina otra vez después de las relaciones, ya que esto ayuda a eliminar cualquier bacteria que pueda haber entrado en el tracto urinario.
    5. Lávate de nuevo para eliminar posibles bacterias

Es verano… ¿hace mucho calor y quieres darte un baño?

Se puede acudir a las playas y a las piscinas con infección de orina, aunque no es lo más recomendable para la salud. 

Sin embargo, es recomendable no bañarse en la playa o en la piscina en caso de tener una infección urinaria, dado que esta se puede transmitir por el agua. Amigaaaa!! Pero si la vecina del quinto tiene infección y le da igual tu vida (spoiler alert, suele pasar), entonces entrará en juego tu plan B: cámbiate el bañador al salir del agua, ponte uno seco, ves al baño lávate, es engorroso, sí. Pero más engorrosa va a ser la infección de orina después.

Es importante evitar permanecer con el bañador húmedo y los cambios bruscos de temperatura. 

¡No olvides de beber mucha agua! Vaciar la vejiga después de las relaciones sexuales 

Al seguir estas medidas preventivas y buscar atención médica adecuada, se puede minimizar el riesgo de infecciones urinarias durante el embarazo, asegurando el bienestar tanto de la persona embarazada como del bebé en desarrollo. Siempre consulte a un profesional de la salud para obtener asesoramiento y orientación personalizados.

Gracias por la colaboración de una experta como Laura Jiménez Hita en este post.